miércoles, 16 de diciembre de 2009

A 20 AÑOS DEL FUSILAMIENTO DE LOS CEAUSESCU

Elegirán arrasar todo antes de morir
Se puede ver el video del fusilamiento del matrimonio.

El
juicio sumarísimo al que fueron sometidos ambos cónyuges en el que piden no ser fusilados por separado, también puede verse.

Con la soberbia intacta hasta el último minuto… tratan de justificar en esas circunstancias, hasta la peor de sus tropelías.

En el tribunal… hay uno que les dice:

¿Ustedes inventaron 7 conspiraciones y por ellas encarcelaron gente?

-- “Sí…Se debía mantener el orden… de cualquier modo” (contestan)

“Pero ustedes entonces se iban a dormir tranquilos”??

“No se preguntaron si acaso estaban completamente locos” ?

Ninguna otra alternativa que ellos mismos… como encarnación de Patria.

-- Si nosotros morimos… deberá morir la Patria…

-- La hubiésemos arrasado si era necesario… Somos nosotros esa Patria
Eran Nicolae Ceausescu y Elena Petrescu de Ceausescu, los dictadores de Rumania, en el último día de su gobierno, en la ciudad de Targoviste.

Es decir, el día de su muerte… 25 de diciembre de 1989, hace justo 20 años
En nuestro país estamos viendo que la ceguera plena y el desprecio, suelen acometer a los sanguinarios cuando súbitamente se hallan frente al escenario donde yace, exánime, un derrotado.

Quienes antes se erguían cercanos a las sombras de nuestra pareja…, y hasta sus propios parientes huyen hoy como ratas... y los abandonan sin piedad.

La desbandada es tan evidente y tan deshonrosa que incluso alcanza a verse como se inventan disfraces de todo estilo para justificar el escape.

Ella, con el barro hasta el repulgue de sus mandíbulas, ha perdido el rumbo por completo.

Incluso, tal vez, ignora además, específicamente… el rumbo para huir.

Pide la cadena nacional cada 24 horas para hablar de los cuatro sofismas enciclopédicos de su archivo discursivo falsario:

CERTEZA, PREVISIBILIDAD, ESTABILIDAD y DESENDEUDAMIENTO.

Una por una esas cuatro virtudes republicanas se dan al revés en el país.

Campean, en cambio:

POSTERGACIÓN, IMPROVISACIÓN, SIMULACIÓN e INCERTIDUMBRE

Dice ella textualmente “que tiene una enorme carga de género” y que “por ser mujer no le reconocen las cosas… o se las reconocen bastante menos”.

Nótese la gravísima confusión de preceptos cívicos que tiene y la distorsión aterradora de sus augustas obligaciones como titular de un poder ejecutivo.

Cree - y además lo dice redondamente - que ella gobierna, en principio, para que se lo reconozcan (sic)

Provoca perplejidad ver, con toda crudeza, que ese es, justamente, el criterio personalista y patrimonial de su enfoque político… tan contrario al altruismo, tan salvaje y anti dativo en todas las misiones constitucionales que están prescriptas y establecidas con la más absoluta rigidez para ser ejercidas con una entrega patriótica inesquivable y una abnegación personal convencida.

Es tan terrible el desenfoque… que la pinta de cuerpo entero : está esperando que cumplamos con la obligación ciudadana de reconocerle algo (cuando ese algo, en el supuesto caso de haberlo hecho “bien”…. sólo podría cumplirse para aspirar, como mejor premio, a pedir, ella misma, una auditoría rigurosa).

Transita en zigzag, formando una enorme nube gris… que la envuelve en el peor pábulo de confusiones desde que llegó al sillón.

Elige la confrontación con el líder del desarrollo latinoamericano, Lula da Silva y al mismo tiempo lo trae invitado a su comarca al líder del subdesarrollo y el totalitarismo, Hugo Chávez.

Eso es la certeza y previsibilidad para ella.

Sus últimas alocuciones, son un enorme delirio de falsificación de la agonía.

Ha propiciado que se dinamite el sentido de las proporciones.

En materia de credibilidad pública… lejos de propiciarla o siquiera ofrecerla haciéndole caso a su marido en absolutamente todo, encalló la República.

No lee las encuestas que dicen que ya sólo le cree el 14,5%?
En lo que va de su gobierno, no pudo detener en ningún momento su propio derrumbe estrepitoso.

Más de cien problemas graves fueron agregándose, uno por uno, al escenario desastroso que nunca quiso abordar.

Empezando por la inseguridad pública, primera preocupación de la gente en las encuestas y última en su convicción ideologizada de gobernante
Y ese descarrilamiento interminable, ha venido a golpear ahora los bordes mismos de una cadena de constancias que son más que abrumadoras:

Los juicios que se perfilan contra ambos… son su mayor tragedia.

Saben que los fueros no son eternos

Manotean, casi grotescamente, alguna solución de jardín de infantes.

Y tratan de ensayar, con la tenacidad de una mula, un histrionismo tan módico, que los hace bascular entre la conmovedora adulación a los pobres y la desesperada persecución contra todos los contrapoderes, en especial contra las mil inventadas conspiraciones periodísticas.

Cuando la extravagancia de estos dos desgraciados hace carambola con el ridículo, hay que hacer realmente un gran esfuerzo para no sospechar que se trata de una burla.

Tomar por idiota a toda la ciudadanía, es una práctica que ya no le alcanza a esta señora. Cruza alegremente la raya del delirio de la falsificación.

Y a la hora de buscar excusas, sin siquiera sonrojarse, su gesto no supera al de un niño escapado de una calesita. Cualquier colectivo, la deja bien.

Nos está mintiendo a la cara y ni siquiera se esfuerza por ser creativa.

Que este matrimonio falsifique hasta el agua mineral de la rosada, no es una actitud nueva, pero ya llegan a unos límites de tal delirio que, como dijo Mark Twain, nos hallamos hoy aquí, como quien esto escribe, suplicándoles por favor… que nos mientan con un poco más de seriedad.

Esta mujer ha hecho el pésimo cálculo que la lleva a suponer, tal como su esposo se lo susurra, que se puede insultar fácil la inteligencia de la gente.

Todo apesta en derredor de ella

Hay mucho más olor a corrupción en la Casa Rosada que en cualquier otro momento de la historia, en los últimos 50 años.

Sus fondos de la campaña han sido poco menos que un foco séptico.

Una clásica mesa de la repartija de una gavilla.

Recordemos antes, que el gran operador de campaña fue nada menos que su propio esposo.

El gabinete nacional fue siempre una recua de encubridores de tramoyas.

Una cabal turbamulta de la apostasía.

No fueron asesores, ni referentes de idoneidad alguna.

Actuaron siempre como cadetes de oficina cuya iniciativa, escayolada, se hipotecó en un juramento y allí quedó paralizada para siempre.

Cada mañana se reanudaba la escena… repetida una y mil veces en una especie de “casting de reptadores” que regresaban al redil por cuanto necesitaban sentir una especie de nueva bendición de la luz presidencial para que convalide por otro día más, sus permanencias, como espíritus subalternos de la piara.

Y ahora… buscan los huecos por dónde huir.

Varios empresarios fueron miembros conspicuos de ese vagón jaula.

Expertos todos ellos, en el arte del buen advenedizo para cumplir con la firme voluntad del matrimonio supremo, sumados a los funcionarios y a aquellos operadores, formaron una banda.

Parapetados en su moral hostil a los hombres libres, honrados y de buenas costumbres, confirmaron de un modo simple la primera teoría del filósofo romano Marco Terencio Varrón:

“Nada hay peor que un obsecuente, investido - en secreto - de poderes coercitivos específicos”.

Representantes dilectos de la insensatez del Imperio Conyugal, supieron trasladar linealmente su desprecio por los hombres probos e indomables.

Buena parte de su furia, era sólo envidia.

Han soñado vanamente con ocultar su enorme fracaso y no encuentran, pues, otro camino que pisotear a alguien cada mañana, probando con su cerviz, hasta qué punto pueden llegar a someterlo.

Y lo que ocurre en ese campamento, nos debe apenar a todos:

Suelen encontrarse allí siempre más lacayos domesticados y envilecidos que hombres dignos, lo cual es acaso una cruda representación proporcional de nuestra trágica moral social de sumidero.

Todo va edificando una gran arquitectura de falsificaciones, desde el palio de mando - que debería ser el mayor ejemplo ciudadano - hasta el epicentro de la manufactura de los índices del país. La gente busca culpables en niveles inferiores porque se niega a suponer que los autores son nada menos que los propios monarcas.

La ignorancia colectiva, prefiere enfocar a algún capataz de los basurales y diluir, de ese modo, la cuota individual de felonía que les corresponde a estos césares de alcantarilla.

El delirio de las falsificaciones es aquella nube gris, en espiral, que todo lo confunde y todo lo mezcla.

Decirnos por cadena nacional que la certeza, la previsibilidad y la credibilidad son los paradigmas de un logro (que incluso debe ser reconocido) supera la deshonestidad de un hipócrita serial.

Es la huida hacia adelante de una mentira dicha sobre otra… para formar… este enorme cuadro de salvajadas que ya han logrado mutilar la fe pública y que, además, por la insuficiencia tan pueril de la tramoya, resulta un insulto grave a nuestra inteligencia.

Se podrá adivinar fácil… el día que piensan desaparecer.

Porque arrasarán todo antes de irse.

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