domingo, 29 de agosto de 2010

LA POBREZA FUNCIONAL

Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo.

El gobierno NO puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.

Cuando la mitad de las personas, llegan ... a la conclusión que ellas NO tienen que trabajar, porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence que ya no vale más la pena seguir trabajando, porque saben que alguien les quitará lo que han lograzo con su esfuerzo, esto mis queridos amigos, es el FIN de cualquier nación.

No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola.

Diego Castro Thomis

Dar Click en el siguiente enlace para ver el Video:

http://www.youtube.com/watch?v=R9V--1fDOD4

miércoles, 18 de agosto de 2010

UNA JUEZA CON OVARIOS

Matrimonio gay: los plantó la jueza

La jueza del Registro Civil de la ciudad pampeana de General Pico que se mostró en contra del matrimonio gay se tomó hoy licencia cuando debía casar a dos parejas integradas por personas del mismo sexo.

La licencia fue solicitada por la jueza Marta Covella, que argumentó cuestiones religiosas, no casó a los contrayentes y lo hizo, en su reemplazo, el juez suplente Marcelo Mossman.

Antes de las 11, Alberto Peralta y Oscar Omar García llegaron al Registro Civil de General Pico para unirse legalmente, una aspiración que tenían desde hace 25 años.

Covella había anunciado que ella no iba a casar a personas del mismo sexo porque eso iba en contra de sus principios religiosos, lo que generó una queja pública del INADI La Pampa, que calificó como un "pretexto discriminatorio" no casar a personas de igual sexo.

Además el INADI sostuvo que la decisión de la jueza "no puede enmarcarse en una objeción de conciencia", señalando que la magistrada debía respetar el derecho que a las personas les asistía por ley de matrimonio igualitario recientemente sancionada.

Además de Peralta y García hoy también se realizó un casamiento gay, en Santa Rosa.


lunes, 16 de agosto de 2010

¿UN NUEVO DERECHO HUMANO?

Utilizan a la OEA para promover el aborto en América Latina

NUEVA YORK (C-FAM).- Un documento recientemente emitido reaviva la preocupación de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se esté convirtiendo en otra sede mas para la promoción del aborto so pretexto de la “salud reproductiva” y la “planificación familiar”.

La publicación del documento titulado “Acceso a servicios de salud materna desde una perspectiva de derechos humanos” concuerda con el “nuevo derecho humano internacional” a la salud materna recientemente reivindicado por los activistas a favor del aborto en la conferencia Women Deliver 2 que, respaldada por la ONU, tuvo lugar en Washington D.C. en junio de este año.

El nuevo informe cita la Convención Americana sobre Derechos Humanos cuando afirma que “la Convención Americana consagra el derecho de toda persona a que se respete su integridad física, psíquica, y moral”.

La Convención Americana es el único tratado internacional que consagra el derecho a la vida “desde el momento de la concepción”, aunque esto no figure en el nuevo informe.

El informe en cuestión se vale en gran medida de las recomendaciones del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en ingles).

Por ejemplo, asegura que “la falta de información en materia reproductiva” es una “barrera en el acceso a los servicios de salud materna”.

Tambien equipara el “derecho a la integridad personal” de las mujeres con el acceso a los “servicios modernos de planificación familiar”, termino ambiguo sujeto a la interpretación creativa de los activistas a favor de los derechos de aborto.

A lo largo de todo el informe se afirma sistemáticamente que los Estados Miembros de la Organización de los Estados Americanos (OEA) tiene el “deber” de implementar las teorías científicas del informe en lo que respecta a la “salud materna” y a reconocerla positivamente como un derecho - de modo contrario, según el informe, los Estados Miembros estarán “discriminando” a las mujeres y les estarán negando la “igualdad” en términos legales.

Asimismo, el texto sostiene expresamente que “las normas que prohíban la distribución y venta de todos los métodos de planificación familiar que utilizan las mujeres” son “discriminatorias”.

Tambien, parece apuntar a los adolescentes y atacar los derechos de los padres al afirmar que los Estados deberían eliminar “las leyes, políticas y prácticas discriminatorias y las desigualdades en materia de género que impiden que las mujeres y las adolescentes aspiren a servicios de buena calidad” y que “Entre las prácticas discriminatorias, los Estados deberían redoblar sus esfuerzos para eliminar los estereotipos de género tales como las restricciones al acceso a los servicios de atención médica por el hecho de carecer de la autorización del esposo [o] padres”.

También se cita la Plataforma de Acción de El Cairo (El Cairo, 1994), que exige la reducción de la mortalidad materna mediante la disminución de la “morbilidad (causada) por abortos realizados en malas condiciones”.

El informe concluye con 14 “recomendaciones”, entre las que se encuentra una por la que se solicita a los profesionales de la medicina que “informen a las mujeres sobre su salud para que estas puedan adoptar decisiones libres, fundamentadas y responsables en materia de reproducción”.

La Comisión Interamericana es un órgano autónomo de la OEA.

Si bien puede efectuar consultas a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que es un cuerpo judicial separado, no tiene autoridad judicial en si misma ni poder alguno para interpretar la Convención Americana.

Sin embargo, como se informo tiempo atrás, agrupaciones pro-abortistas, como el Centro de Derechos Reproductivos (CDR), armaron una estrategia para absorber a la Comisión Interamericana y utilizarla como plataforma de promoción de la agenda pro-abortista, a fin de revocar las leyes de aborto latinoamericanas y reescribir la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

Seana Cranston, J.D.
Traducido por Luciana María Palazzo de Castellano

miércoles, 4 de agosto de 2010

LA CORRUPCION POLITICA

cristi

“La corrupción de la política no tiene nada que ver con la moral, o la laxitud de la moral, de diversas personalidades políticas.

Su causa es meramente material”.
Emma Goldman (1869-1940)

Cuando se le suele preguntar a la gente por qué la Argentina no ha crecido en los últimos años y cada vez se va en un mayor deterioro como país y como sociedad, siempre se responde como principal causa la corrupción de su clase política.
La Argentina a lo largo de su historia, ha sido un país que ha estado marcado por grandes hechos de corrupción que marcaron la vida política de un determinado momento, y que impidieron que nuestro país tuviera un crecimiento cómo siempre se le ha marcado en el mundo por las riquezas que posee en sus tierras.
La palabra corrupción proviene del latín corruptio, que significa alteración o seducción; también de corrupté, que significa en forma viciosa.
El diccionario de la Real Academia Española, señala que corrupción es aquello que “en las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”.
Pero la corrupción es un problema que está sumergido hasta en lo más hondo de la población argentina, que está inserto en todos los sectores de la población.
Desde aquella persona que coimea a un policía de tránsito para que no le haga una multa en la calle por estar mal estacionado, hasta aquel funcionario, que sabiéndose dueño de un poder especial, lo mal utiliza para su propio provecho, en detrimento del resto de los ciudadanos.
Desde el mismo momento en que los españoles llegaron a América, ya empezaron a haber hechos de corrupción en estas tierras.
Basta recordar la importancia que tenía el contrabando en la época del Virreinato, y como las autoridades de esos tiempos hacían la vista gorda para tener beneficios especiales, y de esa manera romper con el monopolio del comercio que tenía la corona española sobre el Río de la Plata.
La Revolución de 1810 trajo aparejadas esperanzas de que se acabara con la corruptela española, pero se pasó de tener una corrupción extranjera, a una criolla, con las actitudes propias del lugar.
Después, los políticos y los militares que se combinaron en el poder, manifestaron distintas acciones de corrupción, que signaron la época, tomando gran preponderancia los grupos económicos dominantes de cada uno de los tiempos.
Desde los dineros despilfarrados en la construcción en el siglo XIX, la década infame de 1930, pasando por las consiguientes dictaduras que malversaron el patrimonio nacional, hasta los famosos pollos de Masorín, Yacyretá, el Swiftgate, la venta de armas a Croacia y Ecuador, el Megacanje, el Valijagate, el caso Skanska, las coimas de Siemens, etc, han marcado una época en la Argentina, que deja sin consuelo a los ciudadanos comunes, que ven como sus dirigentes dilapidan el patrimonio de todos los argentinos.
La corrupción es un fantasma que ha acompañado a toda la vida política argentina, donde el ansia de poder, la avaricia desmedida y luchar por el interés individual por sobre el interés grupal, ha hecho que la Argentina sea un país poco confiable para la inmensa mayoría del mundo.
Este accionar corrupto hizo que la Argentina perdiera miles de millones de dólares a lo largo de la historia, lo que impidió que se construyeran cientos de escuelas, hospitales, carreteras, fábricas, etc, que hubiesen servido para el desarrollo del país, y que al no poder contar con ellos, los únicos perjudicados han sido los habitantes de estas tierras.
El Estado nacional, al no controlar y ser en muchas ocasiones partícipe de estos hechos delictivos, ha hecho que la población empiece a perder confianza en la institucionalidad, porque ve que los funcionarios sólo quieren acceder a diferentes puestos de poder para salvar su futuro económico a través o por medio de una dádiva, olvidando las principales tareas para los que fueron nombrados o elegidos en esos puestos, que es el bienestar común de todos los habitantes del país.
La economía en nuestro país, se ha venido manejando desde hace muchos años de una manera, que ha permitido y ha sido cómplice de la corrupción.
Al no haber un control claro y cristalino del manejo de los fondos públicos, la Argentina se ha convertido en carne fresca para un ave de presa como es la corrupción, y en tierra de nadie para la justicia, que ve maniatado su accionar, por lo que la población ve como los corruptos que han devastado a un país, llevándolo a un estado de cuasi desintegración, salen por la puerta de adelante sin ninguna causa o proceso en su contra.
Una justicia independiente del poder político, que pueda controlar y juzgar a los corruptos, sería uno de los primeros pasos que se necesitan para vencer a este flagelo que azota a la Argentina desde el comienzo como nación.
Si no hay control y la justicia impera por su ausencia, la impunidad gana camino, y si algo sabemos de sobra en estas tierras, es que la impunidad ha sido un sinónimo reiterativo de la corrupción.
Mientras la gente siga creyendo que aquel que rompe una regla establecida es un vivo bárbaro, y el que la cumple es un estúpido o un tonto por hacerlo, no se hará otra cosa que darle caldo de cultivo a los corruptos, que espera que la sociedad reaccione de esa manera, antes que repudiarlos y pedir un cambio concreto en la mentalidad de la población, para de esa manera encarar un futuro más prometedor, que sirva para crear un país digno, serio y desarrollado para las próximas generaciones de argentinos.

CNA